Durante el día de descanso de Marcial, él y su esposa Marta,
van a comer con sus padres para darles la noticia del embarazo, y de que él se
iría a vivir con su esposa Marta y su suegro Cipriano . Ellos se molestan por dicha
decisión.
Mientras tanto Cipriano, después de otro día de trabajo, se
queda en su casa leyendo un libro acerca de la historia de los Pieles Rojas y
sus creencias sobre el barro, que ellos habían sido formados por un alfarero,
el cual había soplado un barro perfecto, para así darle vida al hombre. Con esa
historia, sin duda alguna, Cipriano Algor se siente totalmente identificado, se
da cuenta que su trabajo como alfarero es muy parecido, ya que le está dando
forma y “vida” a aquellas muñecas que
estaba elaborando.
REFLEXIÓN:
Como podemos ver, Cipriano Algor ha tenido, hasta aquí, unos
días difíciles y cansados debido a la gran carga de trabajo que tenía. Pero él
disfruta su trabajo, es para lo que él había nacido. Es lo que durante tantos
años ha ejercido, así que ese momento de presión por cumplir con un enorme
pedido de figuras de barro, era algo que él está disfrutando. Se siente útil,
se siente vivo. Todo lo que va aprendiendo lo va empleando en la alfarería.
Se da cuenta de que su trabajo, a pesar de que ha tenido
altas y bajas, debido a que antes el barro era indispensable y ahora ha sido
remplazado por los nuevos materiales de producción, pero que mientras él lo
realiza, se siente vivo. En un mundo moderno como en el que hoy vivimos, esos
lazos con la tradición, con el trabajo y el esfuerzo se han evaporado;
preferimos lo instantáneo, lo inmediato, “la ley del menor esfuerzo” es nuestro
lema. Pero ¿qué hay de este personaje que ha pasado por tantos problemas y sin
embargo, a pesar de ser una persona mayor, sigue esforzándose, trabajando con
el corazón, realizando lo mejor que él puede su trabajo?
Como futuras educadoras, creemos que tenemos un gran reto y
es el ir contra corriente para que con esfuerzo podamos transmitir con el
corazón, no sólo conocimientos, sino prácticas y sentimientos (valores) como bien nos dice
Durkheim (1897), de una generación adulta a una generación joven. Si es lo que
verdaderamente nos apasiona, así como a Cipriano ser alfarero, podremos superar
las dificultades tal como nuestro personaje principal, y sentirnos vivas con lo
que hacemos.
No son futuras educadoras, lo son ahora.
ResponderBorrarInsisto con su fondo que hace difícil leerlo.
Coincido en su reflexión, Cipriano da lo mejor de él por hacer lo que le gusta y para lo que nació, ¿cuántas veces hemos hecho nosotras? ¿Damos lo mejor de nosotras solo por ser lo que nos apasiona?
Gracias
Para la próxima entrega estará resuelta tu observación para mejor visualización ;)
BorrarGracias por la corrección, muchas veces pensamos que el trabajo de educar es una vez que sales de la licenciatura, pero no, dentro de nuestras familias, con amigos, en la calle, en nuestras conversaciones, etc ya somos agentes educadores.
BorrarMe agrada la idea que desde estudiantes en formación para ser educadoras se impliquen en esta realidad y que mejor manera de exponerlo a otras personas.
ResponderBorrarHola, me gustó mucho la invitación que hacen al público que se interesa por la educación, sobre la importancia de ir contra corriente. Gracias por recordarnos eso :)
ResponderBorrarGracias. Es tarea de todos no olvidar la educación, tanto maestros como padres, políticos y la sociedad en general :)
BorrarAprecio su reflexión y la relación que hacen con el buen Durkheim. Opino igual que Mel, siéntanse educadoras y vivan lo que son actualmente.
ResponderBorrarMencionan la importancia de la tradición. Pienso yo, que una de nuestras tareas como seres humanos es conocer nuestra historia... Conocer dónde estuvimos, estamos y deseamos llegar juntos y juntas. Es un gran reto. Gracias.
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